domingo, 29 de junio de 2008

El cuento redescubre América


ABC, junio de 2008



POR A. ASTORGA

MADRID.


Julio Cortázar sostenía que la novela es el árbol, y el cuento la bellota que contiene todo ese árbol. «Los detectives salvajes», de Roberto Bolaño -el último piel roja de la literatura-, es una gran obra alimentada de cuentos trenzados. Denevi, Borges, Arreola, Silvina Ocampo, Monterroso... Aunque algunos de estos apellidos mayores de las letras iberoamericanas hayan concebido novelas, su prestigio se debe al cuento. Ayer, pastoreados por su editor Juan Casamayor -alma y espíritu de Páginas de Espuma, editorial que «vive del cuento»-, voces actuales de la narrativa breve iberoamericana reivindicaron el relato corto en la antigua Casa de Fieras del Retiro, hoy Feria del Libro.

Fernando Iwasaki («Helarte de amar») rompió el hielo apuntando que en asunto de cuentos «el tamaño no importa». Luisa Valenzuela, que presenta estos días «Tres por cinco», escribe novelas como descanso entre un cuento y otro, mientras que Andrés Neuman («Alumbramiento») recordó que «Ana Karenina», una de las novelas más densas de la Historia, arranca con un aforismo: «Creo en la escritura deliberada-mente nutritiva». Sobre la tabla redonda del debate se propuso que los cuentistas deben dejar de comparar el cuento con la novela porque el Quijote puede ser leído como sucesión de cuentos: «Es el género rey».

¿Por un nuevo «boom»?

Pero, ¿es el cuento un género para el futuro? A Iwasaki le inquieta más el futuro de la lectura en general que el futuro de la lectura del cuento: «Me interesa más un lector heterotextual que uno homotextual». Para Luisa Valenzuela, «el cuento es la mujer de la literatura. Es un género mayor, el género literario por excelencia, y la novela es la diversión».

¿Puede resurgir a través del espejo del cuento un nuevo «boom» literario? Andrés Neuman explica: «Me convendría decir que sí, pero pienso que no. Yo creo que el «boom» lo constituyó no un género literario, sino una forma de entender el lenguaje, y unos ciertos niveles de ambición estética y literaria. Si hace alguna falta resucitar el llamado «boom» creo que la vía sería una cuestión de exigencia literaria, no de géneros. Podría haber también cuentos muy malos, y con eso no haríamos nada». Cree, en todo caso, que el nuevo «boom» dependería de la calidad de los autores: «Me gustaría suplicar a los medios que la poesía existe, que no todo son narradores. La poesía es el fermento principal del lenguaje».

Para Luisa Valenzuela un nuevo «boom» sería ideal: «Me parece muy interesante esta movida de pequeños editores muy intensos y apasionados. Acá en España tienen maravillosos cuentistas como José María Merino, Luis Mateo Díez, Juan Pedro Aparicio... El cuento te acostumbra a leer con intensidad. Espero que la gente vuelva a ser lo que pedía Cortázar: lectores activos ¡todos!». Fernando Iwasaki ve complicado otro «boom»: «Es muy difícil porque en el «boom» había un editor, y ahora hay muchos. Había verdaderamente cinco genios, y yo creo que ahora el genio era Roberto Bolaño y no está con nosotros desgraciadamente. España venía de una especie de páramo editorial y literario. Entonces se dieron una serie de coincidencias que ahora no creo que se van a repetir. Pero menos mal que ha existido el «boom» porque gracias a ellos existimos nosotros».

Cuento, novela y esquizofrenia

Por su parte, el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez (autor de «Historia secreta del Costaguana» y que publica en Alfaguara el libro de relatos «Los amantes de Todos los Santos») plantea que para escribir una novela no basta con añadirle 180 páginas a un cuento, del mismo modo que crear un cuento no consiste en quitarle 180 a una novela: «Eso es falso. Es como la lírica y la épica. Un escritor que practica con seriedad el cuento y la novela es un esquizofrénico de mucho cuidado. Yo tengo esa esquizofrenía, claro. Cuando escribo un cuento hay un descenso a las emociones mínimas, que si no las cuentas pasan a no existir».

1 comentario:

Susana Rodrigues Tuegols dijo...

RICARDO: comencé a escribir cuentos y este artículo fue de mucho interés para mi, gracias y felicitaciones:Susana Rodrigues Tuegols