sábado, 17 de junio de 2017

Presentación de Brotes por Emilio Pedro Gómez


                              BROTES
                                                                      Zaragoza, 15-junio-2017 

           Ricardo Fernández Moyano es un poeta que sabe esperar a la poesía. Aunque  ya  había obtenido diversos éxitos  en certámenes poéticos, publicó en Albacete  su  primer  libro  de  poemas “Tras  la huella  del  tiempo”,  ya cumplidos sus 40 años de edad.  A partir  de entonces, ha  ido  desarrollando una   actividad   poética   creciente, colaborando en prestigiosas   revistas literarias como Turia o Barcarola, incrementando sus premios de carácter lírico,    participando     en     numerosas antologías...     y     aproximando progresivamente las   fechas   de   publicación   de   cada   poemario con   el siguiente.  Tanto  que,  considerando  su producción  en  los  últimos  tiempos, bien podría calificarse de un poeta prolífico: tras la publicación de “Zarzal” en la acreditada editorial Amargord en el 2015, nos presentó “Poemas para ellas”  en La Bóveda del Albergue hace solo seis  meses. Si a ello sumamos un  libro  inédito “Cosmogonía  del  barro” escrito  en  el  2016  y  el  que  ahora aquí  nos convoca  de  nuevo,  podemos  atrevernos  a afirmar, que  Ricardo atraviesa la etapa más fructífera de su trayectoria literaria. “Brotes”  representa  un  regalo estupendo  para  quien  quiera  captar  de un  golpe, de  forma  cuidadosamente  destilada,  una  pequeña muestra  de  lo que todos estos poemarios contienen. 

        Porque “Brotes”  conforma  una  sintética selección,  una  especie  de sustancioso catálogo de los diversos contenidos y  variadas  formas poéticas en  las que se adentra la poesía del autor, una antología de poemas breves, algunos  muy breves. El record  lo sustenta  el “soliverso” de la página 30: “Es  larga  la  noche  sin  luna”.  Un  único  verso, capaz  de  dejar  más  rescoldo que  otros  largos poemas.  Choca  su  brevedad  con  la  larga extensión de  la noche,    la    intensifica.    Un pensamiento    que    delata    una    sensación probablemente  colectiva  que,  sin  embargo,  no solemos  advertir... como tantas  percepciones implícitas  en  nuestra  vida  que  somos  incapaces de visibilizar,   de sacarlas a  la  luz  y darles  forma. Probablemente este revelar por  escrito  lo  invisible o  lo  que  palpita  desapercibido  en  lo  cotidiano, sea una de las tareas más propias del poeta. 

          Este empeño se manifiesta en otros enclaves del libro.  Ricardo sabe fijar su mirada, por ejemplo, en lo que se desvanece sin llamar la atención, no  en el  sol  que  al  fugarse  estalla  en  un  vivo cromatismo,    sino en  un hermoso anochecer  de luna, ya en plena madrugada. 

          Por  momentos,  sus  versos  se  aproximan  al dardo  certero  hacia el instante,  de  un  buen haiku. En  el  poema “Nocturno  II”,  basta  dejar  a un lado dos palabras, para componer, fiel a su estructura silábica, uno de estos poemas clásicos japoneses:

Esa sonrisa 
oculta tras de sí
lumbre callada. 


           Dos  páginas  adelante  nos  encontramos con el  poema  titulado “La huella del tiempo” donde basta trasladar el primer verso a la tercera línea para obtener la composición cánonica 5-7-5 de este sugerente haiku:

Ya solo queda
el roce de tus pasos
en mi presencia. 



        Me gusta el poema “Sazón”, su forma de describir una sensación “la llama de  lo  efímero,  el vigor  del  instante”  que  a  veces  nos  atraviesa la emoción sin  hacerla  palpable.  Tomar  conciencia de  momentos  así  (de  lo extraordinario que habita en lo común)  y dejarlos reflejados en un papel en blanco  con  intensa  y  sintética  belleza,  insisto, representa  en  mi opinión, uno de los objetivos primordiales de la buena poesía. 

           Pero, si hay una referencia permanente, que asoma una y otra vez en esta antología,  es  la presencia  imantadora  de  la  muerte  y  el desaliento que provoca en  una  vida  no cumplida respecto al sueño  inicial, enfrentada estérilmente a las  inalcanzables estrellas del deseo. La pelea  vital conduce “de la  nada  al  olvido”,  dice: “han  pasado estos  años/  como  una máquina terrible”, dice, “..frío en  la sangre”... la soledad como  única guarida, dice “Hay muertes que... con su caricia anticipada... te acercan a la muerte”, tras unos años,  dice,  de “sobrevivir  al  huracán  de  la  existencia...  sólo  hay una certeza:  la  muerte” a  la  que termina  definiendo  con  una  espléndida  y sorprendente metáfora: “la luz completa”. 

         Como tantos poetas de su generación, dedica algunos de sus versos al perdido  paraíso  de  la infancia.  Todavía  hay un  niño  en  el  poeta,  como refleja  un  poema  que,  tal  vez,  sobresale  en originalidad  y  fuerza  lírica, titulado “Nostagia”. 

          Pero sus puntos de fuga primordiales parecen ser la escritura poética y el amor. 

          En  lo  que  se  refiere al  primer  punto  de fuga  del  implacable  destino final,  el  quehacer poético, ya  en  la  cita  inicial  del  libro  se reclama la aparición regeneradora del poema en unos versos de Eloy Sánchez Rosillo, poeta que representa un paradigma personal y estético para el autor.

          Después aparece esporádicamente a lo largo del libro, una especie de lidia con el brotar del poema que, tal vez, podría condensase en dos versos: “aunque  sus  dudas  sean  más  fuertes  que  su  lucha/  no  hay  más luz  que  su voz”. 

            Nos regala un lema “Escribir para vivir”, significativo título de un poema en el que afirma:         

VIVIR es morir en el intento. 
No tengo más remedio que escribir,
dejar regueros de vida en la vida
en esta estéril lucha contra el tiempo...


           Más adelante expresa lo que puede reconfortar esta tarea. Entresaco algunos de sus versos: “Desde el silencio... a veces... una palabra suelta/ una voz o un rumor... ilumina la noche/ y me despierta”.

          Deja muy patente el segundo punto de fuga, la vivencia amorosa, en varias páginas del libro. Sólo “Ella” imagen del amor, pervive ante “el huracán de lo terrible” como “ascua en la ceniza”, dice. 
       En otro poema transita desde este segundo punto de fuga al primero, desde la vivencia amorosa, al de la creación poética:

SONRÍES
y en el labio entreabierto
naufragan mis dudas.
Tus ojos me vuelven 
al calor de mis versos...


            Reserva el penúltimo poema del libro para referirse al amor como último salvavidas: ”el abrazo de tu piel/ único signo de supervivencia”. 

            Pero hay otros motivos de apaciguada esperanza, refugiados dentro del poemario. En el paisaje desolador, vencido por la inercia, se vislumbran horizontes más luminosos.
             Escribe:  “Los días saben a muerte/ pero no te engañes:/ en el sufrimiento como en la ternura/ saborea el perfume de la vida”. 
        Algunos versos alcanzan cierto tono didáctico, para enseñarnos a entreabrir esos resquicios de paisajes aún esperanzadores. Nos invita, por ejemplo, a captar el aura de personas y de cosas:     
         “Algo mágico envuelve la vida... Toda vida, cualquier vida,/ ínfima, esquiva/ guarda dentro/ un halo inmenso de aurora...”

            Nos incita a implicarnos, a aprender a ponernos en el lugar de lo otro, a percibir lo que subyace porque, incluso en un cuerpo enfermo, nos dice con acerada imagen poética, “en luz sumergida duermen diáfanos silencios”. E insiste después:

NADIE es ajeno a los placeres
callados de la noche.
Es necesario saber escuchar
con calma, las voces sin voz,
su caricia amputada.
Aunque el sonido
atropelle los ecos de la calle.

               No deja de haber rayos de optimismo y confianza vital en esta páginas, como nos muestra este poema titulado “Pálpito” tan breve como intenso:

HAY un poema en cada verso, 
una mancha de luz 
en la mirada más infame.


              Ricardo escribe con valentía, se arriesga sin miedo al uso esporádico de palabras técnica o supuestamente prosaicas (como “nevus”, “sipnasis”),o ciertamente poco conocidas como “lábaro”, “plúmula” o “jindama", a titular un poema con una palabra en alemán GEDICHTÈ. 

             En el prólogo, Ángel Guinda centra la poesía de Ricardo dentro de las corrientes históricas entre lo barroco y el romanticismo. Afirma que “Esta antología reúne algunos de los textos más representativos de nuestro autor en cuanto a la forma (de concentrada brevedad), al contenido (existencial) y al estilo (sencillo, claro, directo). ”Quizás convendría matizar algo, respecto a estas últimas palabras, porque “Brotes” integra una rama de poemas, en su parte final especialmente, de carácter más críptico y hermético que la mayoría. Que requieren una lectura más lenta y recreadora. Porque Ricardo, en esta antología, al amparo de estas poesías, parece emprender un cierto desdoble de sí mismo como poeta, transita de la claridad al ocultismo, de la metáfora certera a la imagen más aparentemente temeraria, del pensamiento difícil de cazar a la reflexión irrebatible. 

          En cualquier caso, voy a concluir esta presentación, con uno de sus poemas que podría constituir una atinada síntesis, literaria y vital de su poética (el titulado, precisamente Gedichté, que creo viene a significar poesía):

GEDICHTÈ

DECIR
un pálpito,
un enigma, 
la búsqueda eterna de la luz
en un mundo de sombras.


Emilio Pedro Gómez

viernes, 16 de junio de 2017

Presentación de Brotes. Antología breve 1985-2016 en Zaragoza



Presentación de Emilio Pedro Gómez.

Lectura de poemas: María Otal, Amalia Soro, José Antonio Conde y José Gabarre.

Salón de actos de la FNAC Plaza de España.

15 de junio a las 20 h.

Gracias por tu asistencia.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Feria del Libro Zaragoza 2017


Hoy comienza la Feria del libro de Zaragoza, este año en la Plaza del Pilar. Estaré firmando el viernes 2 de junio de 18 a 21 h., en la caseta de la editorial Olifante, ejemplares de la Antología "Amantes" y el sábado 3 de junio en la de la Asociación Aragonesa de Escritores, de 11 a 14 h. ejemplares de mis libros. Nos vemos. Gracias por venir.

jueves, 9 de febrero de 2017

Dos noticias poéticas



En el suplemento Artes & Letras de El Heraldo de Aragón de hoy, aparece reseñado mi libro Carmen carminis. Poemas para ellas, gracias a la generosidad de Antón Castro, al que quedo muy agradecido y mañana se presenta en Zaragoza la antología Amantes. 88 poetas aragoneses, que recoge mi poema Mundos. Gracias Manuel Martínez Forega, gracias Trinidad Ruíz Marcellán, gracias Olifante.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Carmen carminis en palabras de Mar Blanco





PRESENTACIÓN DE CARMEN CARMINIS EN ZARAGOZA

La Bóveda del Albergue 30- 11- 2016

Ricardo Fernández Moyano sabe hacer visible la palabra porque persigue hacer visible a la mujer.  ser humano que se queda a mitad de caminoNo quiere ser un ser humano que se queda a mitad de camino, por eso se implica, por eso su homenaje para no gastar su voz contra los muros.
Un signo para sumarse al canto. Que no haya mujeres que vivan eternamente a la deriva.

A las puertas de diciembre, con lirios escondidos en el fondo de los ramajes, respira noviembre en lo hondo del bosque, dónde el amor está agazapado, dónde los días no pasan por pasar, si no que van construyendo senderos con el lenguaje que dice la verdad.
A pesar de todo vivir significa ser libre, tender a la libertad por encima incluso del valor.
Carmen-Carminis transita en sus poemas por los distintos rostros de mujer, incluye a la mujer niña, a la niña Carlota, a la mujer Artesana, Maga, Humana, Inspiradora, Hechicera, a la mujer fecunda como el agua,a la que como dice Milena Agus, Dios había hecho en un momento en que no tenía ganas de las mujeres normales, en serie, sino que había tenido una inspiración poética y la había creado.
Y vio que no era loca.

Carmen- Carminis que significa poema se parece a la vida.
Tal vez sea precisamente por como el mundo habita en las mujeres. Nos lo muestran sus versos.
El autor, caminando junto a las mujeres de su vida, fascinado por su fortaleza, hombro con hombro, paso tras paso, se convierte en compañero.
Y así recorrió cuantos caminos hubo que andar de largas lejanías.
Y asi vió practicar el desconsuelo con elegante educación.
Hay una grieta en todo: es por donde entra la luz. en palabras de Leonard Cohen. Y en esa pequeña rendija se sustenta el verso de Ricardo: Has aprendido a vivir entre la luz de los escombros.
No hay abismo más aterrador que el que llama dentro. Ríe en voz alta y llora fuerte. Toda la sangre se celebra en lo que arde. Esa secreta hoguera
Y cuando en la noche la voz golpea en la memoria, recrea un vendaval tan viejo y, quizás ya, tan ajeno donde brotan vidrios rotos.
Pero todas las noches no son oscuras.
En el aire habitan los silencios cifrados como seda silente, sólo hay que cambiar las manos frías de la noche por la tibia ternura de una caricia.
Estas elecciones que el poeta realiza, llevado por la certeza de que en poesía, todo significa, son una manera poderosa de extender el significado del poema.
El continente también es contenido y se bifurca en el terreno del vivir, que peregrina por distintos caminos, y en el discurrir de la palabra.
Aquí los tenemos, sus formas dialogan.
Vivir la vida que nunca elige y saber en palabras de Murakami que nuestras vidas no son cortadas, simplemente, en "oscuro" y "luminoso". Hay una zona intermedia que se llama "Claroscuro". Para distinguir los matices -y entenderlos- se necesita mucho tiempo y esfuerzo.

No ir por donde guía el camino. Andar en su soberanía.  Ser oveja oscura. Por elección. Y decirlo. Darse el permiso del  amor a sí.  Tender hacia  donde no hay línea establecida y dejar huella. La señal, la bendecida, ella, la que camina a la par que el corazón.
Aunque siempre fue complicado ser mujer,  afirma el autor que, detrás de cada persona, hay un enigma para el que tal vez bastara una llamada, un mar de ternura o alguien dispuesto a leer lo que la vida le escribió en la espalda.
Alejarse de esa Ecuación indescifrable con sabor metálico a desprecio y de la presencia por costumbre, probablemente nos condujera a una tarde de abril entre rescoldos de amor y podríamos al fin, recuperar, después de la ceguera, la desnudez y los abrazos.

Emerger. Llegar. Nacer. Encarnarse

Gritar. Gritar. Gritar.

Repetir la profundidad tibia de las noches  azules en el vientre.
Y desbordarse el mundo en lágrimas de vida.
Territorio en el que florecer irremediablemente, renacer tras el tiempo de olvido, celebrar el milagro de Nuevos Mundos para un alba rota.

¿Qué pasará al seguir el aroma a infinito del poema?
¿Nos hará volver a lo esencial? ¿A lo que reivindica Ricardo para ellas? Las gracias en los ojos agrandados de nuestro género.
Ahora es el momento. Igual que ayer, hoy busco -lo dijo Juan Ramón- una verdad aún sin realidad; una verdad aún sin realidad.

Destaparse el reto en el ritmo del poema es el deseo, que aspira a ser universal.
Y este es el anhelo de Ricardo.
Sabemos más por lo que falta y resuena. La poesía, arroja luz marcando el camino.

Profundizar en este libro es como abrir la puerta y que la rosa se convierta en hábito.

Y que la palabra igualdad entre en la casa.
Mar Blanco

viernes, 18 de noviembre de 2016

Presentación en Zaragoza de Carmen carminis. Poemas para ellas



Presenta: Mar Blanco. 

Leerán los poemas: Carmen Aliaga, María Belén Mateos, María Otal y Asunción Mínguez. 

Contaremos con la presencia de la editora de Ediciones Dédalo Violant Muñoz Genovés. 

Intervención musical de Safari o crucero. 

Miércoles 30 de noviembre a las 19 h. 

La Bóveda del Albergue, calle Predicadores 70 

Gracias por tu asistencia.

  Carmen carminis en ivoox

viernes, 4 de noviembre de 2016

NEW YORK, NEW YORK, homenaje a Frank Sinatra




Este poema forma parte del homenaje que el Ateneo Jaqués ha realizado en torno a la figura de Frank Sinatra en el centenario de su nacimiento, junto a la exposición itinerante de pintura "Sinatra, la voz del siglo".


Los poemas realizados, serán publicados en un libro conmemorativo.

NEW YORK, NEW YORK

CONQUISTAR la ciudad
que nunca duerme,
fue tu manera de vengarte.



Federico no pudo hacerlo,
asesinado por el cielo
quedó tendido en un barranco.

Ella te traicionó
en pedestal altivo
con celadas de arena ensangrentada.

Fuiste rey en Manhattan.

Las bicicletas de Brooklyn
aclamaron tu nombre.

 (©Ricardo Fernández Moyano)