miércoles, 3 de diciembre de 2008

Cálamo I

.

.

¡QUÉ PENA DE LIRIOS!


Florece el corazón en la fría noche,

revienta mi alma con verdes espadas

con suave yugo quebrantas mi frente;

siegas mi llanto con dulce guadaña.

Inundas el cielo con tibias palabras,

oigo temblar un silencio de nubes

y una apagada calma de espanto

y ternura, despierta los gemidos

de la tarde.

......................¡Qué pena de lirios!,

¡Qué tristeza de agua! Marchitan

los recuerdos tus ojos de nieve

y espuma, y mi corazón se muda

llorando perlas de seda callada.

Destellos de luna, párpado y nácar

sellan mi pecho a golpe de lágrima;

siento latidos de noche en mi lecho,

recuerdo tu nombre y olvido mis alas.


Del libro inédito En el camino (1985)

.