viernes, 11 de mayo de 2012

Presentación en Albacete de Rituales de identidad (I)



Ángel J. Aguilar, Ricardo Fernández, Frutos Soriano y Arturo Tendero

"RITUALES DE IDENTIDAD", es un poemario de madurez, en su máxima dimensión. Cierto es, coincido con Arturo Tendero, que el poeta evoluciona, persigues nuevos ahondamientos y plenitudes. En tu entrega anterior, "La voz en la Memoria", editado en 2009, ya se concretaba el excelente poeta que transita contigo. En el que nos ocupa, vemos a un poeta desarrollando una personalidad propia de quienes saben por dónde caminan en esto que se llevan entre manos. El libro está perfectamente estructurado, y todo él es una apuesta por la emotividad poética. Muy por encima (este trabajo no es una crítica) conviene penetrar en las secciones que vertebran esta entrega unitaria. Así, ya vemos en el poema "Estrategia" como el poeta persigue la luz de las palabras, por si el poema está, como vemos en el poema inesperado "donde antes había hojarasca". Pero la clave de esa búsqueda insistente de la luz la tiene el poema "Gedichtè", tan brillante como breve. Llegados a este punto, habría que decir que salvas con matrícula el experimento dificilísimo de la brevedad. Enhorabuena por lo conseguido. Páginas adentro, vamos hacia el encuentro de otras tendencias (como la amorosa) que van sublimando y haciendo más mollar el poemario, quizá porque cuando el amor florece "Se hace hermosa la vida". Y todo se hace hermoso si se mira, si se accede a la luz del que está viendo lo sentido, porque "Bajo el céfiro/ de esta reseca piel/ se esconde/ un corazón en ascuas por tu cuerpo". A una determinada altura de la edad, el tiempo vivido nos enseña "a sobrevivir/ entre la luz de los escombros". El hombre ha tomado conciencia de su temporalidad, y se entrega a la acción de la memoria de la vida que fue, porque sabe que es el tiempo quien nos lleva o nos devuelve a correr "tras las palomas/ en parques de nostalgia". A fin de cuentas, "No hay vida por detrás de los espejos", el ahora se esfuma y quizá no haya después; pero antes hay que "Buscar refugio en soledad/ ante el reino de la impotencia,/ y encontrar el aliento necesario/ en la quietud del eremita.

Todo el poemario presenta un gran impulso, una acción espontánea del quehacer  de un poeta hecho, que sabe por donde conviene ir para darle a su palabra emotividad y pureza constitutiva. En definitiva, estamos ante un regalo sublime para el lector que se busca en la lectura poética un lugar especialmente conmovedor.

Manuel Cortijo