miércoles, 4 de marzo de 2009

Poema XVIII

.

PASOS PERDIDOS


Escucho la campana de la iglesia

y su tañido me vuelve a la infancia,

al corazón de aquellos años

donde todo estaba por descubrir.

Busco en callejas y jardines

árboles de antiguas miradas,

pero ya no están, nadie habita

las blancas casas del ayer.

Ha pasado tanto tiempo

que descansa casi medio pueblo

en el prado triste y sombrío,

donde los cipreses se visten de olvido.

Ahora otras voces pueblan el aire,

me inundan los mismas aromas

pero ya no acarician los tímpanos

los sonidos que agitaban mis pasos.


Del libro inédito La miel y la ceniza
.

12 comentarios:

estherpino dijo...

Tristeza de espacios abandonados. Piedras solitarias sin los sonidos de antaño...
Bello poema.
Un abrazo.

el autor yo mismo dijo...

En el olvido,
aún esta el último respiro.
De unas vidas que antaño,
fueron dando vida, y ahora
el abandono en un suspiro.
Saludos nos leemos

Liliana G. dijo...

Cuando la nostalgia se hace poema, el alma canta.
Estupendos versos escritos con la pluma de los recuerdos.
Un gusto haberte encontrado.
Abrazos.

Verónica Rodríguez Orellana dijo...

es muy lindo ! un beso isleño

MarianGardi dijo...

Que bello es recordar nuestra infancia, la memoria magnifica todo.
Muy bello Ricardo, he vuelto a mís poemas esponataneos, (sin disciplina) pro no olvido lo que aprendí.
Haré unas veces de uno y otras de otro.
Un abrazo

MarianGardi dijo...

Me alegro mucho que ya tengas mas comentaristas, los mereces todos por la calidad de tus versos.
Lo digo con el corazón sin el falso peloteo.
;)

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Un poema lleno de nostalgia, rebosante. Me ha gustado, tiene algo de antiguo que lo ensalza, como de unas ruinas romanas... Lo cual es correcto porque más o menos el pueblo, serán eso, ruinas romanas.

un saludo

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Melancolía inspiradora, esperemos recorrerla a la inversa algún día. Un saludo

Libertad dijo...

Un poema cargado de añoranza, con la multitud de recuerdos que nos devuelve el pasado al escuchar un sonido, al percibir un olor y, como tan bellamente describes, descubrimos que el ayer se fue, y aquellas personas descansan en la sombra de los cipreses que cuidan las tumbas. terminas con una llamada a la esperanza al hablar de nuevos aromas, de nuevas miradas pero con melancolía, sabedor, de que el pasado no volverá ya. Agradezco a nuestra amiga común Marian haber abierto éste libro de poemas que es tu blog.
Seguimos cerquita.

Feliz día.

Ricardo dijo...

Gracias amigos por vuestros comentarios. Estoy encantado de leer vuestros poemas, gracias otra vez por vuestra visita.

Un abrazo.

María Socorro Luis dijo...

Merodeando por blogs de poesía, me he detenido y recreado en el tuyo.
Seguiré viniendo. Abrazos poéticos.
Soco

Ricardo dijo...

Gracias Maria Socorro, siempre serás bienvenida.

Un beso.