sábado, 26 de junio de 2010

Ismail Kadaré

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DIARIO INFORMACIÓN, 20 de mayo de 2010

Ismail Kadaré. Escritor, Premio Príncipe de Asturias 2009

‘No hay que bajar al infierno para hacer buena literatura’

Tiene un mirada tranquila. La que aparece después de años de dictadura, ocupación y exilio. Ama la libertad, desconfía de la política y defiende la literatura por encima de todo. El escritor albanés Ismail Kadaré, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2009, visitó ayer Alicante para participar en un ciclo de Caja Mediterráneo.


CRISTINA MARTÍNEZ


¿Ganar el Premio Príncipe de Asturias le ha abierto puertas?

Sí porque es de los premios más prestigiosos que hay. Mis libros se publican en España desde hace treinta años y ya estaba presente en este país, pero me sirve para darme a conocer mejor.

¿Cómo fue recibido el premio en Albania?

Causó mucha impresión porque es algo de la realeza y para un antiguo país comunista tiene mucho glamur. No solo en Albania, en todos los países que fueron comunistas. Además en mi país hay un gran respeto por la literatura española. Don Quijote es casi un personaje nacional en Albania.

Su país ha sido escenario de numerosos conflictos. ¿Cree que hay países y conflictos olvidados?

En el mundo siempre hay países en conflicto y no se presta atención siempre a todos. Se habla de un país y luego se olvida. Ahora Albania conoce más bien el olvido, como ocurre en todos los países de los Balcanes. Se habla cuando hay un drama y cuando no, se deja de hablar.

Usted ha vivido en un país bajo el yugo de la URSS. La ruptura de esta relación le pilló precisamente estudiando en Moscú. Ha vivido la ocupación alemana durante 9 años, la dictadura de Hoxha y el exilio en París en 1990... ¿Cómo hace crecer esa experiencia vital a un escritor?

Todas las experiencias son válidas. Para una persona normal todo eso es problemático, pero para un escritor esa situación se convierte en arte. A veces se dice que un escritor es bueno si vive situaciones dramáticas, pero yo no lo creo. No creo que un escritor tenga que bajar al infierno para hacer buena literatura.

¿Las situaciones extremas, la falta de libertad, la opresión, el exilio, han hecho su literatura más fuerte y más sincera?

Quizás. Hace 20 años que no hay dictadura en Albania y me preguntan si escribía mejor antes o ahora. Unos dicen que antes y otros lo contrario. Yo no digo nada.

Pero supongo que trabaja mejor en libertad.

Sin ninguna duda. El fondo del problema es que para escribir en un país que no es libre tienes que olvidar la realidad que te rodea, es como una autohipnosis. Eso depende de la fe que uno tenga en la literatura. Si crees en la literatura estás inmunizado porque estás en relación con un mundo superior. Pero si das más importancia al entorno y menos a la literatura estás perdido. Yo cuando escribía en la dictadura me hice esa pregunta. Si lo que yo escribía era una literatura normal o no, si escribía como en cualquier otro lugar libre. No lo sabía hasta el día en que en 1970 se publicó en Francia mi novela "El general del ejército muerto". Al año siguiente salió en toda Europa. Entonces comprendí que escribía como tenía que ser, que hacía literatura normal. Si al mundo libre le gusta es que soy un escritor normal, pensé. Y ser normal en una dictadura es algo muy raro porque la dictadura es la cosa más anormal del mundo. Aunque la literatura es una especie de "tiranía", pero en contradicción con la tiranía política. Son dos tiranías que se enfrentan y las dos son crueles, no perdonan.

Una vez conseguida la libertad, ¿se ha sentido decepcionado?

Es verdad. Pero en general los que se decepcionan son los inocentes, también algunos que tienen preparación intelectual y cultual. No puedes escapar del fenómeno de la desilusión, pero con un poco de esfuerzo psicológico puedes superarlo. La realidad que sueñas luego nunca es como te imaginas y la libertad forma parte de esa realidad.

El mundo atraviesa una grave crisis económica, pero también una crisis de valores. ¿Dónde vemos la luz en este túnel?

Creo que no puedo dar una respuesta a eso. Yo hablo de literatura. Pero creo que siempre ha habido crisis en el mundo. Lo que ocurre es que ahora las cosas son más abiertas y a lo mejor antes la gente estaba más tranquila porque no tenía noticia de las cosas.

Después de toda su experiencia, ¿aún confía en la política?

Tengo una confianza relativa. No creo que la política vaya a solucionarlo todo. Solo será relativamente honrada, relativamente sincera porque la política no acepta la sinceridad ni la honradez. No se le puede pedir más de lo que puede ofrecer .

¿Y qué papel tiene la literatura y la cultura en general en este camino para superar todo esto?

Por supuesto tiene un papel, pero un papel indirecto. Si la literatura pudiese tener influencia sobre la política se destruiría a sí misma. Sería algo muy grave.

Haber sido candidato al Nobel en varias ocasiones ¿le inquieta o le da igual?

Ni una cosa ni otra. Ser nominado es casi un oficio. A veces se convierte en un discurso nacional, en mi país causa mucho impacto, pero no pienso demasiado en ello.

¿En qué está trabajando ahora?

Estoy escribiendo un ensayo... me gusta mucho escribir ensayos. Hay quien dice que no es verdadera literatura, pero yo creo que sí lo es.

¿Y novela?

Por el momento no.

¿Qué hace Ismail Kadaré cuando no escribe?

Nada... Pienso en lo que voy a escribir.

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