domingo, 19 de abril de 2009

Cosas que apenas pasan

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Hoy os recomiendo el estupendo poemario de mi buen amigo Arturo Tendero Cosas que apenas pasan, que obtuvo el XXIV premio Jaén de Poesía y que edita Hiperión. El título del libro se refiere a esas pequeñas emociones cotidianas que olvidamos de inmediato si no las anotamos, a pesar de que nos marcan en secreto, a veces para siempre.

Arturo Tendero (Albacete, 1961) estudió teatro antes de licenciarse en periodismo, profesión que ejerció durante cinco años y que no ha abandonado del todo (publica una columna fija de opinión los viernes en el diario La Verdad), aunque en la actualidad trabaja como profesor de educación física en un Instituto de su ciudad natal.

Como poeta ha recibido los premios "José Agustín Goytisolo", "Manuel Alcántara", "Gerardo Diego" y ha sido finalista del "Jaime Gil de Biedma". Ha publicado los libros Las aves sin dueño, Adelántate a toda despedida y La memoria del visionario.

Os dejo con uno de sus poemas.

Cualquier nombre no me basta


Existe y sin embargo, no sé cómo llamarlo.

Igual no tiene nombre, y si lo tiene,

debe estar diluido entre definiciones

desactivadas en los diccionarios.

Pero sin nombre, cómo echarle el guante,

cómo enjaularlo en una idea.

Callo un momento y baila entre las cosas,

suspiro y sé que ahí sigue,

flotando en el bullicio.

El ritmo desquiciado de la vida

lo acalla, no lo mata,

de algún modo secreto lo alimenta.

Llamarlo amor es como no llamarlo:

ha designado tantas y tan dispares cosas

que no me sirve ya.

Se me queda impreciso, libresco, no describe

este ser dos mitades de lo mismo,

este saber qué está pensando el otro

por mucho que el trasiego nos separe.

Amor ya no me sirve,

pero si tú me apremias, lo diré

por pillarlo del rabo, aunque me quede

sólo el rabo agitándose en las manos

(que difícil nombrar lo que está vivo

y cambia con la luz, con cada frase).

Te quiero no me sirve,

pero habrá de bastar para entendernos.

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6 comentarios:

MarianGardi dijo...

Precioso poema, un gusto leerlo.
Un abrazo

Unknown dijo...

que dificil poder decir con palabras no bastardeadas por las costumbres de este principio de siglo, sentimientos puros, enaltecidos...un siglo con costumbres licenciosas y confusas...se confunde el amor, el querer, el amar sexual ...
pero el poeta hallò que la palabra elegida...servìa para la comunicaciòn! eje vital para el amor entre dos personas. base sòlida para edificar una relaciòn valedera y verdadera.
Alicia

Carmen Aliaga dijo...

Gracias Ricardo por compartir esto con nosotros y felicidades desde aquí al premiado (¡de tu tierra, además!)
Un abrazo

MiLaGroS dijo...

Muy bonito Ricardo. Gracias por compartirlo. Aunque te quiero
hacer un comentario. Tu me dices que los versos no deben acabar en verbo y en este poema acaban muchos. ¿ Cómo eseso?. Quizálo entendí yo mal. Un abrazo.

Marisol Cragg de Mark dijo...

Un gusto haberme perdido entre las letras de tu amigo. Su última frase es contundente y me llega hondo.
Recibe un cordial saludo desde Berlín.

Puri Novella dijo...

Tiene muy buena pinta este libro precedido por el poema que nos muestras. Prolífica tierra de autores literarios Castilla-La Mancha, que voy a contarte que tú no sepas...
Un saludo.