Antes que me oculte la vida tras una maraña de huesos y me vacíe en un montón de fiemo, quiero dejar crecer espigas en la garganta y germinar en los valles libélulas.
Me abandono al tedio de las horas tras el péndulo.
Mis días serán luz, aunque florezca el lodo y asfalto en la escarcha.
1 comentario:
Muy bonito. Me gusta. Un abrazo.
Publicar un comentario