Ya no gimen perros en las rodillas de la noche, ni en los umbrales de la luz duermen luciérnagas. Negra es la llama que sostiene la certeza de los muertos, hollín embravecido en cavernas de cuencas.
Pero en los labios del horizonte aún no ha muerto el día y en las columnas del vértigo renace el huracán de los espejos.
4 comentarios:
Un gran poema, Ricardo.
Enhorabuena.
Me parece precioso Ricardo pero quizá si cambiaras el orden de los primeros versos tendría más fuerza el poema.
ya no gimen los perros
en las rodillas de la noche
ni duermen luciérnagas
en los umbrales de la luz.
El final me encantaa.
Besos.
Me gusta mucho la significación de la noche.
Muy bueno.
Te felicito.
Un abrazo
Gracias por tu visita y comentarios Ana.
Creo que llevas razón Milagros, así queda mejor. Gracias.
Gracias Marian, me alegro que te guste.
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