miércoles, 12 de mayo de 2010

APUNTES A “EL FARO DE SIGFRIDO”

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Lo primero que llama la atención de este libro es que está escrito a cuatro manos por Alicia Silvestre y Raúl Herrero, dos poetas tan perfectamente ensamblados que al leer los poemas parecen escritos por un solo autor si no fuera porque los versos de Alicia aparecen en cursiva y los de Raúl en redondas y los poemas propios están firmados con sus iniciales. Pero un mismo espíritu subyace de cada uno de ellos, es como si sus mentes estuviesen enlazadas por un halo común que los envuelve y a las reflexiones de uno contestaran las del otro en total armonía como si de un pensamiento único se tratase, como una sola alma que palpita en el fondo del poema. Sin embargo detrás de esa apariencia primigenia hay toda una labor de estudio, de profundización en el lenguaje, una labor que comenzó en 1995 y que tras un periodo de silencio renace en 2001 con fuerza para dar como fruto este poemario que no es sino la conjunción de dos silencios que se ensamblan en perfecta armonía para deleitarnos con la palabra creadora.

Si el acto creativo es de por sí un acto solitario, aquí se convierte en un acto solidario, una simbiosis perfecta entre un alma femenina y otra masculina que se amalgaman en una sincronía total para dar como fruto un conjunto de poemas, ya escritos al unísono ya por separado, que nos dan una idea clara de lo que para ellos es la poesía, la comunicación de una vida que late en cada verso con la fuerza del embrión primigenio.

Como fieles herederos del postismo observamos en sus poemas una búsqueda casi desesperada de mitos y raíces, a la vez que dan una supremacía al subconsciente sobre la razón, una imaginación desbordada y un simbolismo surrealista intentando capturar en sus imágenes las verdades más absolutas. Así, con un estilo metafórico y sugestivo nos recuerdan al mejor Arrabal, Carlos Edmundo de Ory, Verlaine o Mallarmé como se puede ver en “La Victoria de Samotracia”: “Ínsulas e istmos tenebrosos / se carcajean de la historia / que se mece / en la cuerda diatónica”, en “Bacanal numantina”, poema escrito en una sola voz entre los dos poetas: “Aquel día llovieron astillas herrumbrosas / y se levantó el ámbar que aterido ardía y se desvelaba / en hogar de paredes humectantes / se despació…”, en “Binomio sentimental” de Raúl: “La noche como un saxofón líquido / rueda por la espalda con tu nombre” o en “Esa sola y misma palabra” de Alicia: “Mis letras se bebían en mi ardor su esfuerzo, / mi sudoroso idear. / Y te tuve en mis manos, Sigfrido. / Volvía el silencio cargado de futuro”.

El libro consta de cinco partes, si en la primera predominan los poemas escritos entre ambos donde sus voces se entremezclan para resolverse en una sola, en la segunda aparecen poemas propios junto a dibujos de ambos tan llenos de poesía como los propios poemas. El tercero y cuarto, titulados ambos “Selecta” recogen poemas de cada autor por separado donde nos dan una visión de su poética más profunda y el quinto es un homenaje a Frida Khalo con dos poemas uno de cada autor debido a la influencia de su arte en ambos poetas.

En definitiva, un libro singular que recomiendo desde aquí a todos los amantes de la buena poesía con la seguridad de que disfrutarán con su lectura.


El faro de Sigfrido se encuentra publicado en la editorial Libros del innombrable http://www.librosdelinnombrable.com