lunes, 16 de mayo de 2022

Prólogo para el libro Desde el Corazón de MURCIA VI del Foro Poético del Real Casino

Murcia es la ciudad amiga, me acogió en mis años de juventud, años de estudiante, en ella disfruté de mis primeros pasos de libertad, testigo de mis primeros amores y mi despertar poético. Mis años de veraneo en La Manga del Mar Menor junto a mi familia, consolidaron, de alguna manera, mi pasión por Murcia y su provincia. Volver de nuevo a ella, de mano de la poesía, no puede ser más gratificante, más aún habiendo encontrado en el poeta murciano Eloy Sánchez Rosillo, en su poesía luminosa, elegante y transparente, el camino hacia mi auténtica voz poética. Ahora regreso, después de tantos años, de la mano de Hipólito Romero y su Foro Poético del Real Casino, lugar emblemático que respira arte por todos sus poros y que ampara a quien a él llega, con un abrazo amigo y fraternal. Decía Gabriel Celaya, que la poesía es un arma cargada de futuro, y así es sin duda, la palabra poética une los corazones de los que se abren a ella y los lanza a una misión transformadora en pro de una sociedad mejor, de un mundo mejor con el que todos soñamos, una utopía que nos empuja a ser mejores cada día en aras de una convivencia más justa y más humana. Expresamos mediante la poesía nuestros sentimientos y emociones con palabras como solidaridad, serenidad o paz, que van indefectiblemente unidas al sentir poético. La poesía nos ayuda a ver las cosas con los ojos de otros. Ricardo Fernández Moyano

EL SABOR DE LO AÑEJO

 


Prólogo a MI EQUIPAJE de Juan Antonio Peinado 

EL SABOR DE LO AÑEJO

Encontramos en la poesía de Juan Antonio Peinado un gusto por las formas clásicas, la rima y la métrica perfectas; podemos destacar entre sus poemas, sonetos exquisitos inspirados en los grandes maestros del Siglo de Oro. Ha bebido, sobre todo, de las fuentes del poeta cubano José Ángel Buesa, al que considera su maestro y del andaluz Manuel Benítez Carrasco, autor del poema: El perro cojo. De su poesía llama la atención la profundidad del sentimiento, que unido a ese sabor de lo añejo, da a sus versos un tono de otro tiempo. Hay mucha verdad en los poemas de Juan Antonio y capacidad creativa para expresar con exquisita crudeza la vida que le ha tocado saborear, ya sea con placer o dolor, en el fondo, sin duda, hay mucho amor; un amor que nace en un rincón escondido de su entraña, de ahí esa emoción que hace temblar los cimientos de quien lee o escucha sus versos, no en vano, el poeta sabe, como nadie, declamarlos y transmitir la conjunción entre melancolía y anhelos irrealizables, propia de figuras de la talla de John Keats y Heinrich Heine. Con un lenguaje sincero, sencillo, sin artificio, pero lleno de una gran intensidad, Juan Antonio Peinado llega directo al corazón de sus lectores: “Triste lágrima de mujer / nunca adornaste las mejillas, / y en este viaje por nacer / vas cortando como cuchillas. (...)” Son poemas cargados de romanticismo, un romanticismo vital, intimista, que nos empuja con llaneza a “un amor de otro tiempo”. Aparece la ternura, el desamor, la pérdida del ser querido: “(…) Pero te fuiste a tu cielo, / tranquila y entre el aliño / de dejarnos el consuelo / de envolverte con cariño. (...)” Es Juan Antonio, un hombre afable, amigo de sus amigos, sin doblez alguna, siempre dispuesto a echar una mano, es, recordando a Machado: “En el buen sentido de la palabra, bueno” y en este libro nos deja “su equipaje”, una mochila llena de recuerdos, amor, anhelos y sueños que van poco a poco llenando sus páginas de unos versos sentidos y cuajados de vida. En el poema que abre el libro, bajo el mismo título, hace como un autorretrato donde nos deja su imagen ante el espejo: “Mi equipaje, / es un blanco estandarte lleno de paz, / que ondea en mi camino y habla de libertad, / que se rodea de gente, pero vive en soledad.” 

 

RICARDO FERNÁNDEZ MOYANO

AMAR POR LOS DOS

Prólogo a Buhardilla Prestada de Maribel Proietti (Dulce Mandioca) ¿Cuánto tiempo necesitan dos amantes para poder expresar su amor? En Buhardilla prestada sólo disponen de cinco segundos, de vez en cuando, en un espacio íntimo y pequeño, prestado por un amigo para que se pueda hacer realidad ese mágico encuentro. Sobre esta idea gira el nuevo libro de la poeta venezolana Maribel Proietti, más conocida como Dulce Mandioca, y más concretamente sobre este poema que da comienzo al mismo: Buhardilla prestada / cinco segundos / para estar desnudos/ cinco segundos / para “Amar pelos dois” El último verso hace referencia a la canción del mismo título del artista portugués Salvador Sobral, pues realmente viven un amor imposible, que, para mantenerlo, deben cada uno en ausencia del otro, amar por los dos, pues en esos breves encuentros sólo tienen tiempo para un abrazo, un beso apasionado, una caricia furtiva…, el tiempo se agota, cinco segundos pasan en un suspiro. Es la historia de dos amantes que saborean: la ausencia de la entrega, el sexo, la tristeza, la ansiedad de un deseo por volver a verse, saben que será efímero, las manecillas del reloj trabajan en su contra. Mediante esta hipérbole llevada al límite, nuestra poeta trata de decirnos que lo importante es el amor sentido, como cada cual pueda o quiera; el amor todo lo supera. Como dice el letrista, poeta y periodista Carlos Villarrubia: Pero es tan dura esa condena que respeta la quimera y no se cita en un sinfín ¿Puede un amor sobrevivir así? Dulce Mandioca nos da la respuesta con la expresiva cita de García Lorca del comienzo: Quiero llorar porque me da la gana como lloran los niños del último banco, porque yo no soy un hombre, ni un poeta, ni una hoja, que sonda las cosas del otro lado. En estos versos la autora reflexiona sobre el amor, la pasión, la ausencia del ser amado. Me viene a la memoria en estos momentos una cita de Pedro Salinas, que para muchos es la mejor definición del amor en lengua castellana: Amor es el retraso milagroso de su término mismo: es prolongar el hecho mágico de que uno y uno sean dos, en contra de la primera condena de la vida. Es en esa prolongación más allá del encuentro físico, en ese hecho mágico de vivir cada uno en la mente del otro, donde se hace posible, o tal vez imposible, el milagro de un amor que no se puede realizar físicamente por falta de tiempo, pero que sin embargo mantiene unidos a los amantes, a la espera de un nuevo encuentro, que aunque saben será breve, no dejan de pensar en él ni un minuto y es esa ilusión lo que mantiene encendida la llama, como en esos momentos en los que ella elabora un collar de perlas negras, donde recuerda o tal vez imagina los besos de su amado: Inserto en una aguja / hilo negro / treinta perlas negras / una por año / recuerdos que / suben y bajan / como columpios / inserto dos / besando bocas / en lenguas extrañas Porque, como escribe el poeta aragonés Ángel Guinda en uno de sus aforismos: Amar es no morir… No está exento de algunos toques eróticos, a los que nos tiene acostumbrados la autora en sus poemas, como en estos versos: me coloco / las cuentas / que cubren los pezones / que amo / brindándote en ellas / como copas / chupadas / por tu / boca O en estos otros que forman parte del poema donde nos cuenta la realización del cuadro que aparece en la cubierta: sentada desnuda / me poso / ante tu mirada / abro mis / alas de luciérnaga / con tetas / de duraznos En definitiva, en estos versos sencillos, mínimos, Dulce Mandioca trata de conducirnos a la esencia del amor, al placer de sentir el amor en la ausencia, a llevarnos por un camino imposible de ternura, precisamente para hacernos notar la importancia de vivir el amor cuando estamos juntos y vivirlo en plenitud, pues no sabemos cuánto tiempo vamos a poder disfrutar de esa presencia, ¿tal vez apenas cinco segundos…? 
 
RICARDO FERNÁNDEZ MOYANO Zaragoza (España),
 
septiembre de 2018 

MANUELITA ENCUENTRA A DULCE MANDIOCA

Al hilo del poemario Dulce Mandioca para buscar a Manuelita, poetisa mochilera de Maribel Proietti Si la mujer es la protagonista de este libro, en la figura de Manuelita, guerrillera ecuatoriana, amante de Simón Bolívar, no es menos cierto que, a través de estos bellos versos, se va desgranando la figura de la mujer que lo escribe, la poeta venezolana Dulce Mandioca, pseudónimo de Maribel Proietti. Pero no son éstos un conjunto de poemas de amor, más o menos pasionales, van mucho más allá, pues en ellos se nos revela el rostro, el alma, los sentimientos, el cuerpo y la valentía de la mujer que fue Manuelita, pero que a la vez nos deja entrever todos esos aspectos de la personalidad de su autora, una mujer valiente, luchadora, a veces dulce, a veces dura y firme en sus convicciones. En este libro hay amor, claro, pero también angustia, ternura, liberación, deseo, pasión y una verdadera revolución a la hora de cantar y contar la sexualidad de la mujer, el sentir erótico de una mujer que vivió en el cuerpo de Manuelita Sáenz, pero también en el alma de Maribel Proietti, la poeta autora de estos versos, es ella y sólo ella la que se identifica con la figura de la amante guerrillera y la utiliza como excusa para descubrirnos su propia identidad, su manera de ser mujer, de enfrentarse a la vida con la valentía de una revolucionaria que no espera otra cosa que hacerse visible ante el dominio del hombre, en todos los ámbitos de la sociedad, pero no para pisotearlo y ponerse por encima de él, sino para ser tratada como igual, como persona, antes que mujer con todos los derechos y deberes que la sociedad le otorga y le pide para desarrollarse en plenitud, una mujer que se arriesga, que vive cada momento con la intensidad del presente, sin importarle el futuro, ni arrepentirse del pasado, su lucha es día a día, codo a codo con otras personas, que como ella, luchan por la misma causa. En realidad no estoy descubriendo nada nuevo, pues como ya nos dice en el prólogo el profesor Miguel Ángel Cervantes Almodóvar: “Este poemario inspirado y cantado a la ecuatoriana Manuelita, es más que la historia poética de una mujer excepcional. Siento que Maribel Proietti revive en su carne, en su piel de peripecia vital”. Es esa vitalidad la que rezuma en todo el libro, en cada poema, en cada verso, que nos dibuja a una mujer con unas enormes ganas de ser reconocida como tal, de amar y ser amada, de hacer valer su cuerpo y su alma en toda su dimensión en lucha contra el machismo imperante en una sociedad pensada y diseñada por y para el hombre. Ya en el primer poema nos dice: “…mujer fastidiosa / convierte / su piel / en hombre / no colocarlo / en una jaula / comparte / la cama / al igual / que otras…”. Así, con versos cortos, que, precisos como un bisturí, nos llegan directos al corazón y nos sentimos identificados con ella. No deja ninguna duda cómo vive el amor cuando dice: “… el querer / encendido / de un fósforo / que dura / un instante…”. En otro poema dice: … volver / alzar la bandera / en libertad de amarte sin cadenas…” para terminar diciendo: “ … yo aún pisando / el estiércol cruel”. Nos conduce por un erotismo desgarrador, sin ambages, como cuando dice: “…Vagina negra / que ruega / con el tiempo / que le des / vino seco”. Se mueve con tanta libertad, que hasta inventa su propia poesía, prescinde de los signos de puntuación y, a veces deja sin poner alguna palabra, la deja elíptica y en esa elipsis nos lleva a la sugerencia. Ha llamado mi atención el poema titulado Dulcinea, donde, recordando a la musa de Don Quijote, compara a Manuelita con una bella dama junto a su caballero andante y duerme junto a él cuando regresa cansado de su lucha, y casi al final, nos dice: “… eres boca / roja / y tetas / de luna llena / brindando / risas en risas / en vino / a otros Hombres”. En esos “Hombres”, así, con mayúscula, entiendo que se refiere a la humanidad entera, a este género humano que tanto ha vilipendiado a la mujer y la sigue golpeando, violando y matando, sólo por el hecho de querer ser una mujer libre en igualdad de condiciones con el hombre. Pero esa Dulcinea es también Maribel, nuestra Dulce Mandioca, que busca igualmente reconocimiento en un mundo de machos. No quiero terminar, sin antes agradecer a nuestra poeta caribeña, la gentileza de encargarme estas letras para ser leídas más allá del Atlántico, allí, junto al Pacífico. Una vez más se manifiesta que para las palabras no existen fronteras y agradecerle también que escribiera este libro que nos descubre a Manuelita, pero también a la mujer que vive en su interior y que por un instante la ha dejado aflorar en sus versos. Hace muchos años que nos conocemos y estamos en contacto a través de internet, pero desde hoy le quedo enormemente agradecido por este regalo que me hace desde allá, junto a los Andes. Gracias Dulce, gracias Maribel, por dejarme adentrar en tus versos y en tu ser íntimo y profundo. 
 
Ricardo Fernández Moyano 25 de febrero de 2018 Zaragoza (España)

LA VIDA RESCATADA al hilo de la presentación de Zarzal en Barcelona

LA VIDA RESCATADA al hilo de la presentación de Zarzal en Barcelona por Carlos Villarrubia En el mentidero de la discordia, la tierra de rastrojos oculta la claridad manipulando amaneceres a modo de prolongados crepúsculos. Fascinación por la muerte, devoción al presente efímero. El zarzal no enmaraña, es signo e indicio de un camino explorador. Y la inminencia del peligro sugiere la divina corresponsabilidad de convivir con la muerte. Reloj abolerado que marca sí las horas pero que también nos permite deslizarnos por el hueco de las sílabas al modo de los hilos de Cántico. Nada somos sin la luz del quinqué interior, como recuerdan cuadros y poemas de Ricardo. Nadie acude a nuestro rescate en las madrugadas inciertas cuando crece la duda ante el regreso del amanecer. Ahí está el susurro luminoso suministrando latido al Universo y es cuando la palabra viaja en dirección a la esencia y se busca y rebusca desgajándose de cenefas, en la radicalidad del ser íntimo. Todos los caminos sueñan tu sueño creador cuando miras de frente a la muerte y respetas los tiempos alejándote de la autoliquidación, viviéndote al compartir deseo-ternura y existencia en el magisterio del amor y la amistad. A orillas del Ebro, el cierzo cincela las palabras con su voluntad de matemático escultor, lejos de la ebriedad conceptual. El poder de los clanes condiciona, aturde pero nunca derrota la autoridad de lo afectivo que en vuelo de águila avistadora sobrevuela la batalla campal de las vanidades. Humana es la poética de Fernández Moyano, creíble en su vínculo solidario con la humanidad tan sofocada por tiempos de vida instantáneamente fotografiada. Tiempo interior que pide tiempo para maravillarse ante el futuro que se avista tras el zarzal. Carlos Villarrubia --Carlos Villarrubia: Periodista, escritor, letrista y autor multimedia.

PRESENTACIÓN EN ZARAGOZA DE “ZONA SENSIBLE. PENSAMIENTOS DENTRO DE UN TWEED” de Carlos Villarrubia

La Pantera Rossa 14 de mayo de 2015 Buenas tardes y bienvenidos, es para mí un honor presentar este libro de mi buen amigo Carlos Villarrubia en Zaragoza, el 19 de abril fue presentado en Barcelona con gran éxito y el próximo día 22 de este mes será presentado en Madrid. A la pregunta de qué es ZONA SENSIBLE, comenzaré diciendo lo que no es. No se trata de un libro de poemas, aunque hay mucha poesía contenida en sus páginas, tampoco es un libro de aforismos, pero encontramos en él pensamientos de una gran profundidad que nos sumergen en el mundo, siempre difícil, de las emociones; también podemos decir que no es un libro de autoayuda, aunque en sus párrafos encontremos sin duda reflexiones que nos pueden animar y dar pistas en nuestra singladura por el terreno resbaladizo de los sentimientos. Se trata de un libro plural, en el que, Carlos, que siempre se mostró reacio a participar en la maraña de la informática, encontró en los 120 caracteres de Twitter la posibilidad de transmitir sus reflexiones a través de la red y así aumentar la posibilidad de llegar a más gente, de ahí el subtítulo “Pensamientos dentro de un tweed”. Carlos Villarrubia es sobre todo, un gran comunicador y partiendo de su experiencia personal en el mundo de las emociones, nos transmite a través de breves pensamientos, casi telegráficos, su acercamiento al universo de lo sensible, para ello, ha utilizado también fragmentos de poemas y canciones de su autoría y reflexiones extraídas de las conferencias y actos multidisciplinares que ha venido desarrollando a lo largo de los años en diversas ciudades de la geografía española. Conocí a este hombre excepcional a mediados de los noventa en unas jornadas que llevó a cabo en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza sobre la interacción de la poesía, la pintura y la música, llegué a él de la mano de Chaime Marcuello y de Mariano Madurga. Desde entonces, mantuvimos un estrecho contacto y con el tiempo, tuvo la gentileza de invitarme a participar en algunos encuentros que durante un tiempo estuvo organizando en Madrid en ACCAI y ECOCENTRO, allí tuve la suerte de conocer a poetas como Lola Moreno, Carlos Clementson o Alejandro Riera, cantautores como Cybil Durango o el malogrado Hilario Camacho y a comunicadoras como Marisol Galdón o la novelista Vanessa Montfort, reciente Premio Internacional de Novela Histórica de Zaragoza. De los guiones y las ideas compartidas en todos estos actos, Carlos ha ido entresacando algunas reflexiones que se han ido materializando en este libro. ZONA SENSIBLE, es un libro para tenerlo a mano, como libro de cabecera y poco a poco ir descubriendo en él aquellos pensamientos que nos pueden ayudar en nuestra cotidianeidad a la hora de conducirnos por los caminos inexplorados de la trascendencia: “Cuida de tus mayores… estarás empezando a cuidarte”, hace referencia a una parte del sentido de la vida, fielmente reflejada en Carlos. El libro está dividido en trece bloques, parte de un bloque cero, a modo de introducción, para mí, columna vertebral de este trabajo en su conjunto. Carlos nos dice: “No quiero vestirme de terapeuta ni sentarme al borde de la recomida experiencia, sí comunicar la vibración de quien dibuja su camino con la creencia en el placer compartido de la creación”. He recordado un texto de la poeta portoriqueña Iris M. Zavala que Nacho Escuín recoge en su libro La medida de lo posible: “La poesía no es hablar en rima, ni decir cosas bellas. Se recordará que poesía es poiesis, creación”. En los sucesivos bloques nos va descubriendo todo un mundo de sensaciones, títulos como “Transparentar lo invisible”, “Los viajes del deseo”, “El faro de la belleza” o “La aventura del cariño”, entre otros, sin olvidar un guiño a sus raíces gallegas con “Puerto saudade”, nos dan una idea de por donde nos van a ir conduciendo estos breves pensamientos que se clavan como dardos en lo más íntimo de nosotros. No es un libro fácil de leer, pues a cada paso tenemos que hacer una pausa para volver una y otra vez sobre las palabras que hemos leído intentando descubrir lo que Carlos nos quiere transmitir y cómo afectan a nuestra vida. Por todo ello, ZONA SENSIBLE llena un espacio, no solo en el mundo literario, sino también en el del pensamiento, deseo de corazón que todo el mundo en él recogido os ayude de verdad en vuestra aventura emocional y volváis siempre a él para descubrir nuevas rutas, nuevos caminos de fraternidad compartida en esta difícil lucha contra el tiempo.

PRÓLOGO DEL LIBRO DEL XXX CERTAMEN DE RELATOS PICARRAL 2014 (DE TODO SE SALE)

PRÓLOGO DEL LIBRO DEL XXX CERTAMEN DE RELATOS PICARRAL 2014 

(DE TODO SE SALE) 

 De todo se sale, es posible, pero cuando uno está viviendo la angustia del paro, la penosa transición de una enfermedad o el desasosiego de un futuro incierto, le resulta difícil aceptarlo, sin embargo, la experiencia nos dice que es así, que con el tiempo todo se supera, como suele decirse, todo tiene solución, menos la muerte, pero qué difícil es ver la claridad en los días oscuros de la incertidumbre, caemos en el pozo de la desesperación con demasiada facilidad, pero sólo de nuestras manos depende que todo cambie, tras la bruma de los días aciagos existe un resplandor que nos espera, un fugaz haz de luz nos dice que, a pesar de todo, merece la pena vivir. Ya van treinta años de este Certamen Literario del Picarral, treinta años en los que hemos visto ir mejorando nuestro barrio, muchas veces muy despacio, pero gracias al tesón y al esfuerzo de los vecinos, podemos decir que se han conseguido logros que hace sólo unos años parecían imposibles, basta con echar la mirada atrás y situarnos en los comienzos de este proyecto de la mano de la Comisión de Mujeres Picarral, para descubrir, como dice la canción ¡cómo hemos cambiado! De aquellas calles sin asfaltar que se embarraban cuando apenas llovía, atravesadas por los tanques camino del campo de maniobras de San Gregorio; con un servicio sanitario y educativo lamentable, lleno de fábricas que lo inundaban todo con diversos humos y olores, ninguno de ellos agradable. Salíamos a manifestarnos para pedir que nuestro barrio no quedara en el olvido de las Instituciones, claro que para entonces, vivir en la Margen Izquierda no era vivir en Zaragoza, ahora podemos decir con orgullo que estamos integrados en nuestra ciudad como ciudadanos de pleno derecho. Es cierto que yo no viví aquella situación tan penosa, pero la conozco a través de los vecinos y los carteles que cuelgan de las paredes de nuestra Asociación con recortes de periódicos de la época donde queda patente la lucha vecinal por un barrio mejor, pero sí conocí el solar de la Caitasa y otros muchos solares poblados de ratas y maleza. Hoy las necesidades son otras, el paro, una mayor calidad de vida para nuestros mayores, la pobreza con cara de mujer y de niños/as, los emigrantes... Siempre hay necesidades que cubrir y caminos para luchar por un barrio más humano. Son ya treinta años, como digo, en los que con mucho esfuerzo y colaboración, ha ido saliendo hacia adelante este Certamen Literario que año tras año ha acompañado al crecimiento y mejora del barrio, desde aquel El entorno y yo de 1984, hasta éste De todo se sale, a través de lemas, casi siempre referidos al mundo de la mujer, no porque fueran ellas las que lo convocaban, sino porque era también una forma de reivindicar sus derechos, denunciar las situaciones de opresión en la que han vivido y, por desgracia, todavía continúan infravaloradas y postergadas en muchos ámbitos de nuestra sociedad, así, con estos lemas, estas incansables mujeres, nos han ido convocando a descubrir nuestro gusanillo literario para aportar un granito de arena a este Concurso que tan buenos y gratos momentos nos ha hecho vivir. Tenemos además el orgullo de haber contado tanto entre los participantes, como en los miembros del jurado y en el Aula de Adultos a exponentes consagrados de las letras aragonesas: Ángeles de Irisarri, Ana María Navales, Carmen Magallón, Carmen Bandrés, Ricardo Berdié, Alonso Cordel y Luis Irache, así como los profesores de Lengua y Literatura del Avempace que siempre han estado dispuestos a colaborar. De todo se sale, como aquel hombre que a la muerte de su madre se atreve a proclamar su identidad sexual ante los ojos desorbitados del duelo, un éxito literario puede derribar el muro que separa a un hijo de su madre, un emigrante tiene que alquilarse por horas para sacar a su hijo adelante y una presa puede encontrar la libertad en el cuidado de la hija de su compañera muerta, historias que no dejarán indiferente a nadie. No quiero terminar sin agradecer la participación de las residentes de la cárcel de Zuera y los relatos de los internos de la Residencia de Disminuidos Físicos de Aragón que con sus frescura, sus ansias de libertad y sus ganas de vivir nos dan una lección cada año por estas fechas. 

 Ricardo Fernández Moyano