viernes, 31 de enero de 2020

Presentación de El filo del no en Zaragoza



Siempre que me invitan a presentar un libro me pregunto sobre el sentido y el por qué de la tentación que se me ofrece. Porque podría haberme quedado, sin dificultad e incluso con mayor placer, bien callado. Por supuesto que el primer motivo es siempre personal. Y a Ricardo Fernández Moyano lo aprecio. Me parece que es un poeta que va con su verdad poética por delante. Y es que el poema tiene mucho que ver con el ideograma kanji de la verdad y la sinceridad (me refiero a ese vocabulario escrito que poseen en común el chino y el japonés), esa palabra compuesta para la verdad es la de una persona que se queda de pie junto a su palabra 信, porque custodiar el decir es lo que hacen los poetas. Así que el motivo tiene que ver con una relación personal, pero es una relación con la verdad. Confieso que lo segundo que me animó a aceptar, es el título del poemario, "El filo del no". Y me dio que pensar ese no, porque yo mismo entiendo que la poesía consiste esencialmente en decir que sí, en conmemorar el ser. Los que me han leído saben que es esto lo que hago, pero es que incluso cuando niega, el poema lo hace para decir su acuerdo con algo más grande y valioso. El resto del título no resulta menos tentador, menos intrigante. Pues se refiere al filo. El "no" tiene filo, corta o taja. De inmediato, en cuanto lo leí, me vino a la memoria una palabra en sánscrito, tomada del vedanta y del budismo, y que me persigue un poco por todas partes. Me refiero a "vashra" (vraja), que significa tanto diamante como rayo, es decir, una dureza que corta e ilumina, y que es la base del objeto mágico en estas civilizaciones, como un cuchillo o un arma. Creo que esto me iba acercando, todavía con pasos quedos, al libro de Ricardo. Lo iba haciendo a través de las sugestiones del título. El filo es lo que corta o separa, eso que se dice en griego κρίνειν, y de donde vienen nuestras palabras "crisis", "crítica" o "criterio". Igual que el cuchillo del rayo, separa o distingue lo claro, puesto que lo hace separándolo de la oscuridad. Nuestras crisis son siempre hijas de un no, ese no es como una tajamar que parte en dos. De la crisis viene la crónica. Por ejemplo el enamoramiento es una crisis; es el amor el que se hace crónico y tiene historia propiamente dicha. Don Juan no quiere que le vengan con historias, porque para él importa no estar dormido. Busca cambios, rupturas, crisis. Evitando esos tiempos muertos que forman parte de toda historia de vida, de un amor para vivir.

"Pasan los días y las horas,
te preguntas por qué sigues ahí
sondeando el sentido del pálpito."


Así comienza el poemario, casi como haciendo actual el título de su primer libro, "Tras la huella del tiempo", publicado hace veinticuatro años. En cambio, el segundo poema de El filo del no termina así:


"Cuando despierte
todo será comienzo."


¿Comienzo de qué? ¿Desde dónde? La respuesta creo yo que se encuentra en la página veinte, y de alguna manera se apodera del núcleo narrativo, porque este poemario bien puede leerse como un solo y largo relato poético. En esa página el poeta describe un episodio, yo sé demasiado bien en qué consisten ese tipo de episodios. Me refiero a que uno se sabe morir. Y los médicos los llaman episodios como si fuera probable que hubiera más. No es así, pues como decía el poeta Dylan Thomas, "después de la primera muerte ya no hay otra." La que sí es otra, del todo diversa, es la vida. Porque entonces uno se convierte en un superviviente. Y, como afirmaba el filósofo Jacques Derrida en su última entrevista, cuando ya se le había diagnosticado una enfermedad mortal, el que sobrevive aprende por fin a vivir. Así es que ese no apuntaba a un sí, de acuerdo con mi hipótesis sobre la esencia de la poesía. En este caso se trata de un nuevo inicio, casi se perciben todavía los delgados hilos del sueño, cuando el poeta abre el poema, el relato, el libro. Es verdad que el posterior, y redentor, hallazgo de la vereda, tiene un nombre propio, siempre hay más de un ángel, como advertía el gran Francisco de Aldana, soldado, poeta y místico, en una de sus epístolas, en las que se conjugan sin violencia la pureza del verbo y la exaltación del pensamiento. Sin embargo los nombres propios son intraducibles, están liberados del intercambio de palabras. Y nos viene subido a una aliteración, Vera, verdad, vereda, igual que todo "El filo del agua", que se derrama como el licor de una arteria rota, en esta abundancia de aliteraciones. El memento mori, pronóstico de la finitud, puede dibujarse con unos de los de los versos más limpios del libro. Esos dedicados al destino de un olmo salvaje. Y esto es lo que nos presenta Ricardo sin olvidar que el tiempo deja huellas y cicatrices. De esas que puede ayudar a soldar la belleza del poema.

Julio García Caparrós

lunes, 23 de septiembre de 2019

Presentación de Brotes en Valladolid





El miércoles 25 se presenta mi libro Brotes en Valladolid de la mano del poeta Fran Soto y sus poetas PerVersos. Será en Desierto Rojo  a las 20,30 h. Después habrá micro abierto para todos aquellos poetas locales que quieran participar.

Homenaje en Minaya







El 10 de agosto, se celebró en su IV edición el Recital Raíces de Minaya, en el que hicieron un homenaje a mi poesía. Estuve acompañado por dos grandes amigos poetas, Juan Antonio Peinado y Frutos Soriano. El alcalde de mi pueblo natal, nos hizo entrega de un plato de cerámica con el escudo local, como recuerdo de este entrañable acto. Así mismo, hice entrega a los asistentes de un marcapáginas con un poema escrito para la ocasión.

El sabor de lo añejo

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EL SABOR DE LO AÑEJO

Encontramos en la poesía de Juan Antonio Peinado un gusto por las formas clásicas, la rima y la métrica perfectas; podemos destacar entre sus poemas, sonetos exquisitos inspirados en los grandes maestros del Siglo de Oro. Ha bebido, sobre todo, de las fuentes del poeta cubano José Ángel Buesa, al que considera su maestro y del andaluz Manuel Benítez Carrasco, autor del poema: El perro cojo. De su poesía llama la atención la profundidad del sentimiento, que unido a ese sabor de lo añejo, da a sus versos un tono de otro tiempo.

Hay mucha verdad en los poemas de Juan Antonio y capacidad creativa para expresar con exquisita crudeza la vida que le ha tocado saborear, ya sea con placer o dolor, en el fondo, sin duda, hay mucho amor; un amor que nace en un rincón escondido de su entraña, de ahí esa emoción que hace temblar los cimientos de quien lee o escucha sus versos, no en vano, el poeta sabe, como nadie, declamarlos y transmitir la conjunción entre melancolía y anhelos irrealizables, propia de figuras de la talla de John Keats y Heinrich Heine.

Con un lenguaje sincero, sencillo, sin artificio, pero lleno de una gran intensidad, Juan Antonio Peinado llega directo al corazón de sus lectores: “Triste lágrima de mujer / nunca adornaste las mejillas, / y en este viaje por nacer / vas cortando como cuchillas. (...)”

Son poemas cargados de romanticismo, un romanticismo vital, intimista, que nos empuja con llaneza a “un amor de otro tiempo”. Aparece la ternura, el desamor, la pérdida del ser querido: “(…) Pero te fuiste a tu cielo, / tranquila y entre el aliño / de dejarnos el consuelo / de envolverte con cariño. (...)”

Es Juan Antonio, un hombre afable, amigo de sus amigos, sin doblez alguna, siempre dispuesto a echar una mano, es, recordando a Machado: “En el buen sentido de la palabra, bueno” y en este libro nos deja “su equipaje”, una mochila llena de recuerdos, amor, anhelos y sueños que van poco a poco llenando sus páginas de unos versos sentidos  y cuajados de vida. En el poema que abre el libro, bajo el mismo título, hace como un autorretrato donde nos deja su imagen ante el espejo: “Mi equipaje, / es un blanco estandarte lleno de paz, / que ondea en mi camino y habla de libertad, / que se rodea de gente, pero vive en soledad.”

RICARDO FERNÁNDEZ MOYANO

Poemas en Sintagme Literare


La Revista Literaria Sintagme Literare de Rumanía publica estos cuatro poemas míos traducidos por la poeta y traductora rumana Elisabeta Botan en su número de agosto.



Escribiré un poema
sobre tu piel
cuando mi pluma sepa recoger
en un instante        
el tacto de la noche
y el misterio
que palpita en tu almohada.

***
Agazapado
tras el cristal que nunca miente
espera el tránsito de la lluvia,
que la luna le vuelva
al calor de las horas mágicas.
Ya no puede ocultar
la fragilidad de los años,
el peso de los días hueros.
Descorrió la cortina del desánimo
y se abrazó a la piel
que acompaña sus noches,
único salvavidas.

***

Mi frente es un volcán
a punto de rugir,
un géiser digerido
en urna de vacío.
Cuando reviente,
una senda de lava
caerá por la mejilla,
como si fuera lágrima.
Quedará en el papel
un poema sublime.
Un cuerpo abandonado
en la arena de alguna playa.

***


Nadar contra corriente
fue su manera de supervivencia.
En los estigmas de la iguana,
halló razones para el trance
y paso a paso fue muriendo,
con hálito extranjero,
en cada despedida.


miércoles, 14 de agosto de 2019

Poema finalista del Premio Altino de Poesía en Quarto de Altino (Venecia) 2019

Poema finalista en el VI Concurso de Poesía Altino, organizado por el Ayuntamiento de Quarto de Altino en Venecia, traducido al italiano por Angelina Bortoluzzi Zanatta.


Hay veces, que en la noche
te acompaña inmisericorde
una agonía, sensaciones
de abandono socavan
tus entrañas y te abates
en la más insondable
de las tribulaciones.

Sabes que no es verdad,
ese desasosiego
desaparecerá con la alborada,
aun así, no puedes
sacudir la tristeza
que por momentos te avasalla
y obliga a zozobrar
en la espesura de la vida.

***
Ci sono volte, in cui la notte
ti accompagna crudele
un’agonia, sensazioni
di abbandono scavano
le tue viscere e ti abbatti
nella più insondabile
delle angustie.

Sai che non è vero,
questa calma
sparirà con el farsi del giorno,
nonostate ciò, non puoi
scuotere la tristezza
che a momenti te soverchia
e obbliga a naufragare
nello spessore della vita.


Tema: "Diálogo con las sombras".

miércoles, 29 de mayo de 2019

Carmen carminis. Presentación de Sonia Serrabao

PRESENTACIÓN DE CARMEN CARMINIS 

DE RICARDO FERNÁNDEZ MOYANO 

 

 

Carmen carminis es una antología de poemas del autor dedicados a “Ellas” y es fundamental resaltar el pronombre puesto que los poemas van dedicados o están inspirados tanto en niñas como en mujeres adultas. 

 

El título es en sí un nombre femenino, aunque etimológicamente nos encontramos ante un par de homónimos que se refieren a “poema” o “canción”, en latín; y a “viña” o “jardín” en árabe, que a su vez deriva del hebreo. De ahí que aún hoy, en el Albaicín, encontremos casas moriscas caracterizadas por sus enormes patios y jardines interiores. 

 

El poemario presenta toques propios del Romanticismo:  

 

  • El intimismo (con detalles sutiles de erotismo);  
  • El anhelo de libertad;  
  • La Naturaleza asociada a:  

     

    los estados de ánimo, como en “Zarzal”: 

     

    Buscas en el zarzal de la memoria 

    las luciérnagas 

que solían acompañar tus noches 

 

las partes del día, como en “Amanecer”, “Crepúsculo”, “Nocturno”; o las estaciones, como en “tarde de abril” 

 

  • La pasión amorosa, por medio de la hipérbole como en “Carta de amor” o “Mundos”, donde dice: 

     

    Todos los mundos se encuentran en ti 

     
  • El fracaso vital, que encontramos en “Vida”, donde el miedo y la duda aparecen personificados. 

 

Sin embargo, a pesar de ser un conjunto de poemas esencialmente romántico, en Carmen Carminis también se manifiesta el Modernismo a través de: 

 

  • Elementos exóticos y exaltación de la belleza sensorial en contraste con la evasión del mundo material, en poemas como “Pasos en la niebla”, “Hechicera”, “Oasis” o “espejismo” 

 

  • Referencias mitológicas como el guiño al mito de Ícaro que aparece en “Amanecer” 

 

  • Numerosas personificaciones que embellecen el escenario del poema como en “Tiempo de olvido”, en el que leemos: 

 

Hace tiempo que el viento 

escuchó su latido 

 

o en el “teléfono enmudecido” que aparece en “Soliloquio” 

 

  • Imágenes maravillosas como: 

     

    La luciérnaga febril de la noche  

    dibujó un espectro de duda 

     

    (“Mar de ternura”) 

     

     

    Un presagio delgado de luna 

    le abrasa la frente 

    y los árboles saben de su luz y su pena  

     

    (“Hechicera”) 

     

     

    Fragmentos de ternura 

    huyen entre los dedos 

    y los recuerdos se convierten  

    en una cascada de huesos  

     

    (“Sueño de luna”) 

 

 

Todas estas imágenes y otras tantas figuras retóricas como las sinestesias o las metonimias enriquecen ese “yo poético” contemplativo que observa el objeto/sujeto del poema, esto es, el “tú poético”, ese “Ella” presente en cada poema. 

 

Por otro lado, el léxico muestra varios arabismos que fortalecen el exotismo y les dan musicalidad a poemas como el titulado “En el alfeizar” o con los siguientes versos de “Abrazos”: 

 

Con el aljibe de abrazos te retiene 

y adormece tu boca entre sus sombras 

 

Asimismo, la luna, siempre tan femenina, se convierte en un símbolo recurrente en el conjunto del poemario. La luna, tan amante de poetas, tan lorquiana, tan lunera, personificada o no, se extiende con su luz de la mano de todas ELLAS en Carmen Carminis. 




Sonia Serrabao


En Barcelona a 25 de mayo de 2019.