martes, 10 de noviembre de 2015

Presentación de Zarzal en Albacete


Amargord Ediciones tiene el gusto de invitarle a la presentación en Albacete del libro de poemas Zarzal de Ricardo Fernández Moyano.


Presentación de Angel J. Aguilar.
Leerán los poemas: Frutos Soriano, Arturo Tendero, Carlos Blanc y Juan Antonio Peinado.


Contaremos con la presencia del editor José María de la Quintana.
Librería Popular, Octavio Cuartero, 17.
1 de diciembre a las 19'15 h.


sábado, 24 de octubre de 2015

LA VIDA RESCATADA por Carlos Villarrubia, al hilo de la Presentación de Zarzal en Barcelona



LA VIDA RESCATADA
                por Carlos Villarrubia

En el mentidero de la discordia, la tierra de rastrojos oculta la claridad manipulando amaneceres a modo de prolongados crepúsculos. Fascinación por la muerte, devoción al presente efímero. El zarzal no enmaraña, es signo e indicio de un camino explorador. Y la inminencia del peligro sugiere la divina corresponsabilidad de convivir con la muerte. Reloj abolerado que marca sí las horas pero que también nos permite deslizarnos por el hueco de las sílabas al modo de los hilos de Cántico. Nada somos sin la luz del quinqué interior, como recuerdan cuadros y poemas de Ricardo. Nadie acude a nuestro rescate en las madrugadas inciertas cuando crece la duda ante el regreso del amanecer. Ahí está el susurro luminoso suministrando latido al Universo y es cuando la palabra viaja en dirección a la esencia y se busca y rebusca desgajándose de cenefas, en la radicalidad del ser íntimo. Todos los caminos sueñan tu sueño creador cuando miras de frente a la muerte y respetas los tiempos alejándote de la autoliquidación, viviéndote al compartir deseo-ternura y existencia en el magisterio del amor y la amistad. A orillas del Ebro, el cierzo cincela las palabras con su voluntad de matemático escultor, lejos de la ebriedad conceptual. El poder de los clanes condiciona, aturde pero nunca derrota la autoridad de lo afectivo que en vuelo de águila avistadora sobrevuela la batalla campal de las vanidades. Humana es la poética de Fernández Moyano, creíble en su vínculo solidario con la humanidad tan sofocada por tiempos de vida instantáneamente fotografiada. Tiempo interior que pide tiempo para maravillarse ante el futuro que se avista tras el zarzal.
                    
Carlos Villarrubia

--
Carlos Villarrubia: Periodista, escritor, letrista y autor multimedia.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Presentación de Zarzal en Barcelona



Sábado 17 de octubre a las 19 h. 

Librería Documenta, Pau Claris, 144, baixos Barcelona.

Presentación de Carlos Villarrubia.

Contaremos también con la presencia del editor José María de la Quintana.

Lectura de poemas por Violant Genovés, Luisa López Gómez, Abel Santos, Domingo Sánchez Castelló y Mingo Meseguer.
Performance Slam de Iñaki Nazábal.

sábado, 10 de octubre de 2015

Presentación de Zarzal por Fernando Sabido en la Librería Enclave de libros de Madrid



La Editorial Amargord publica el enésimo poemario de Ricardo Fernández Moyano,  Zarzal, y que Ricardo me concede el honor de presentar esta tarde en Madrid, acompañados del editor José María de la Quintana y  de grandes poetas y amigos comunes que a continuación leerán algunos poemas del libro, nos acompañan Ángel Guinda, Agustín Porras, Carlos D'Ors y José Cereijo.

Ricardo Fernández Moyano

Ha publicado hasta la fecha los libros de poesía:

- Tras la Huella del Tiempo, Editora Municipal de la Diputación de Albacete, Albacete 1996.
-Transparencias, Devenir Madrid 2002.
- Paseo por el Parque, junto a otros autores. Libro de haikus inspirado en el Parque Grande de Zaragoza en las cuatro estaciones del año, El Taller del Poeta Pontevedra 2006.
-La Voz en la Memoria, Bubok Madrid 2009.
-Poetas suicidas: sensibilidad o supervivencia, Olifante (colección Papeles de Trasmoz). Tarazona (Zaragoza) 2009. Trabajo de investigación finalizado en la última semana del mes de julio de 2007 en La Casa del Poeta de Trasmoz.
- Rituales de identidad, Huerga y Fierro, Madrid 2011.
- Zarzal, Amargord ediciones, Madrid 2015.

Y además, por si no fuera suficiente, Ricardo es Pintor y con más mérito, Pintor autodidacta...
De hecho, el diseño de la portada corresponde a uno de sus cuadros.
 
A continuación, diré una palabras sobre los sentimientos y las sensaciones que me han llenado al leer y releer el libro de Ricardo, pero lo importante siempre es escuchar los poemas, ya nos sean leídos por el autor mismo o por los poetas presentes.

Últimamente, he asistido a presentaciones de libros, en las que el presentador se erige en absoluto protagonista…

Del diccionario: Zarzal: Sitio poblado de zarzas.
Y escribe el poeta: Tras la ondulada senda / atravesamos cactus, / zarzales, / arcos de espinas, / hasta penetrar en el fruto.

Y yo añado…

Cayó en el zarzal,  lastimó su cuerpo y brotó la sangre, 

Sobre un hecho absolutamente fortuito, las circunstancias de nacimiento y entorno, basa su poemario Ricardo, en los 71 poemas, heridas, cicatrices, y un profundo dolor, nos muestran el devenir de su existencia hasta hoy.

Me detendré brevemente en algunos pasajes del libro que me han impactado.

Empieza escribiendo…..

AUTOBIOGRAFÍA. NACÍ en un pedestal perfecto / donde todo era falso.[...] Me arrastraron al vacío / donde los adoquines son cadáveres.

Ricardo, por esa misma razón, emprendió su peregrinaje por la poesía y encontró un camino, una razón de vida, contarnos la adversa realidad de los que fueron sus primeros años y las circunstancias que lo han marcado para siempre, realidad en que las creencias son reemplazadas en consonancia con los acontecimientos.


PASOS PERDIDOS / Escucho la campana de la iglesia, / me devuelve la infancia su tañido /o / AUSENCIA, UNA muralla nos separa, / no es adobe, ni cal, ni arena, / sino seda silente. / ¡Cómo duele esta ausencia!

En una película fundamental del cine español: El espíritu de la colmena de Víctor Erice se exploran con profundidad los traumas del franquismo, captando con una palpitación inusual el sentimiento de pérdida y fracaso de los adultos en los primeros años de la posguerra. Si analizamos estos poemas de Ricardo, reflejan como en Ana, la pequeña y sin embargo madura mujer de la película, el silenciamiento, la derrota vital, y la condena de los personajes adultos.  El vacío se erige o derroca por la conciencia individual, semejando piezas en el tablero de un ajedrez frenético.

QUEDARÉ agradecido al mar. / Su femenino abrazo / coquetea con labios.

VIDRIOS ROTOS: NO necesito más besos de Judas.

Me recuerda este verso de Ricardo un pasaje del apócrifo Evangelio de Judas en el que se da una versión gnóstica de la historia, según la cual fue Jesús quien pidió a Judas que le traicionara: «Tú los superarás a todos ellos. Porque tú sacrificarás el hombre que me cubre [...]. La estrella que indica el camino es tu estrella».


La REALIDAD destruye lo soñado con gozo.
Y aboca al pesimismo militante

Henry Miller dijo, que  para ser un buen escritor primero tienes que destruir todo lo que te rodea, yo añado que, una vez destruida la realidad, el poeta se interna en sus sueños y nos los muestra entrelíneas.

[Si solo leyerais de paso los títulos de los poemas del libro, ya sabéis en qué círculo se mueve y se expresa el poeta…]


SILENCIO Siempre hay razones para el desasosiego.
DOLOR El dolor en el pan / cede poder a la ceniza.

El pan siempre fue ganado con gran dolor, pero cabe preguntarse, ¿quién puede separarse sin pena de su soledad y su dolor?

UTOPÍA La emoción logra días sin tregua.

El poeta finaliza su libro con el poema, MONÓLOGO DEL LAGARTO
En las líneas ocultas de mis brazos, / guardo un prisma quebrado / que mueve mis dilemas / y me impide crecer. / Una luna menguante / fija por telarañas, / no me deja encontrar a los intrusos.
Ricardo se disfraza de lagarto y dicta su sentencia final emboscado en sus propios versos, palabras que yo intento descifrar y que me dictan que el poeta continúa su ciclo vital, la búsqueda no ha terminado y esperamos que nos lo trasmita en sus próximos libros.

Muchas gracias Ricardo, y a todos gracias por vuestra presencia. 

Fernando Sabido


lunes, 5 de octubre de 2015

Presentación de Zarzal en Madrid


Jueves, 8 de octubre
 a las 19:30 hs.

Enclave de Libros. C/ Relatores, 16

Presentación de Fernando Sabido.

Lectura de poemas: Ana Montojo, Agustín Porras y José Cereijo.

Contaremos con la presencia del editor José María de la Quintana.

lunes, 31 de agosto de 2015

Premio Internacional de poesía Altino 2015

Por segundo año consecutivo, un poema mío ha sido seleccionado en el Concurso Altino de poesía en Venecia. Muchas gracias.


AHORA

Hoy es el primer día de mi vida, 

los demás fueron sueños. 
Fantasmas acecharon auras 
en desconcierto. 
Ahora todo queda por hacer, 
la cama, el amor, la limpieza, 
la ducha, la compra, el trabajo... 
Mañana no existe, 
sólo tengo unas horas, 
antes que llegue el sueño, 
para erigir la paz. 
Cuando despierte, 
todo será comienzo.


ORA


Oggi è il primo giorno della mia vita,  
prima ci sono stati solo sogni.
Fantasmi hanno seguito le aure
sconcertati.
Ora resta tutto da fare,
il letto, l'amore, le pulizie, 
doccia, acquisti, lavoro ...
Domani non esiste, 
 

ho solo un paio d'ore,
prima che arrivi il sonno,
per costruire la pace.
Quando mi sveglierò,
tutto sarà inizio.


Traducción de Silvia Favaretto 


jueves, 2 de julio de 2015

Presentación de Zarzal en Zaragoza por Manuel Martínez Forega


Ricardo Fernández Moyano, Zarzal
FNAC (30.06.15). 20:00 h.

Cuando terminamos la lectura de Zarzal, un dato formal nos llama en seguida la atención: comienza con un prefacio y concluye con un epílogo; de momento, nada anormal: los prefacios van delante y los epílogos detrás. De acuerdo. Pero si ponemos un poco de atención, nos encontramos con que el prefacio es una síntesis autobiográfica del hombre a quien el mundo y la vida sólo le ha proporcionado grandes decepciones que únicamente ha podido sortear a través de la palabra; por medio, pues —y en este caso—, de la poesía.

El epílogo es un monólogo, y dice Fdez. Moyano que lo es de un lagarto. Problema, porque aun sin profundizar en los hábitos de los reptiles saurios, me temo que entre éstos no se encuentre el don de la palabra. Sin embargo, se trata de un problema sólo prosopopéyico, nada más, puesto que en poesía un lagarto puede hablar, ya lo creo que puede hablar. En este epílogo monologado lo hace como sólo un lagarto podría hacerlo, poseído por el poeta que le presta un lenguaje alojado por debajo de la realidad, ocupando el lado irracional de la imagen capaz de abducirlo finalmente o mutarlo en cualquier morfología; o acaso también una suerte de Proteo al que el poeta, disfrazado, puede por fin engañar para obligarle a dictar su oráculo.

Si, como decíamos, el prefacio signa la fisonomía del hombre sujeto al poder embaucador de la realidad de la que escapa por medio de la palabra poética, el epílogo señala al ser transformado, poseído ya por la palabra, mutado y, por lo tanto. poseedor también de ese verbo esquivo.
 
El decadentismo decimonónico francés llamó Pouvoir poétique lo que en España ha pasado a figurar como "conciencia poética" y cito este asunto porque su carga semántica es bien patente en este Zarzal de Ricardo que hoy presentamos. No sería decir mucho acentuar el carácter existencial de este libro, como muy poco sería destacar sus rasgos experienciales. Poco, digo, porque existencia y experiencia son dos ejes sobre los que gira la poesía a lo largo de su historia, incluso la poesía parnasiana, que negaba radicalmente ambos conceptos. Pero si estos argumentos inalienables son evidentes en Zarzal, lo son porque entre aquellos prefacio y epílogo transitan, en el intervalo de los tres apartados que completan un total de cinco, setentaiún poemas que construyen ese onthós existencial, ese onthós que se nutre de experiencia y que configura un todo esencial para el poeta atestiguado irrefutablemente en este verso aseverativo: "Nada me aleja de la vida." Y tiene razón Ricardo en tanto Zarzal se desenvuelve en varios registros temáticos que van desde la abstracción de una realidad séptica hasta la empatía por los estigmas de la marginación social, pasando por una visión a veces macrocósmica del perfil de la naturaleza, a veces microcósmica del mundo urbano y de sus accidentes o dejando libre una sensualidad vital, empírica, en la que la pituitaria, la retina, la piel, los pabellones se hunden en aromas, panoramas, tactos y sonidos que atañen lo mismo a la percepción puramente sensorial que a la construcción intelectual de la sintaxis, de la sintaxis, repito, pues los poemas de este Zarzal se presentan ausentes de ornamentos en un laudable y saludable ejercicio de desnudez verbal, de encarnación sincera de la palabra. En efecto, nada lo aleja de la vida porque nada lo aleja de la poesía. Y aquí es válido conceder sentido totalizador a ambos sustantivos si estimamos que la vida individual está ligada a la poesía individual como tándem estético y vital que se opone al totalitarismo de la neutralidad social. Se trata de un Yo que se enfrenta a un nosotros difuminador de sus perfiles. Este principio fue exacerbado por el Romanticismo histórico, pero, desde entonces, rarísima vez se lo ha sacudido de encima la poesía, la española al menos; y ni falta que hace, por otra parte.

Al servicio de ese despliegue ontológico pone en juego Ricardo Fernández Moyano tres de las posibles perspectivas del Yo: el yo propio en su manifestación abiertamente lírica, el yo trasladado a un tú retórico y el él o la impersonalidad tomada a partir de la deducción autoral que le exime a éste, al autor, de la presencia taxativa del poeta. En ese yo propio no vamos a encontrar, sin embargo, ningún treno lacrimógeno, ninguna queja patológica, ninguna exigencia caudillista. Antes al contrario, el verbo de Ricardo se expresará siempre sereno aunque contundente, tomando la necesaria distancia para no desvirtuar la hondura del mensaje o la morfología que lo transmite.
 
Hay en Zarzal un pesimismo activo, un pesimismo vital, un pesimismo surgente e insurgente; un dúctil paseo por el ánimo, asunto que parece ser antiguo en su escritura, pues tiene (su escritura) el ritmo del hábito, de la desacostumbrada costumbre de escribir bien líricamente (y acuso aquí recibo del significado que le otorga con muchísima razón histórica la retórica) sobre la nostalgia y las pérdidas, sobre la pesadumbre de estar vivo para contemplar la muerte alrededor, la desolación humana. En esta descripción dolorida reside, no obstante, la rasmia del vivir para renacer no sólo en la grata memoria de un lost paradise acunado por la música suave de un otoño, sino en la escritura del tiempo que la dilata y que halla su final en la conciencia plena de la desaparición. Este todo otra vez vital capaz de zarandear la pesadumbre del paso del tiempo a la vez que capaz de estimular la fugacidad del placer carnal como un instinto al final vencido, le concede de inmediato al poeta Ricardo la consciencia de estar vivo, la convicción de que el hombre —como entidad puramente antropológica— es un eterno ser anhelante, aunque destinado sin elusión a la ceniza, y cito de su poema "Impotencia": "sin poder liberar los cuerpos / de la torpe amenaza de las parcas." Este estado digamos espiritual que los poetas latinos denominaban animi dispositio porque nunca especularon con él, oscila, pues, entre dos certezas: la del existir y la del ser (que no son lo mismo aunque lo parezca), un estado espiritual en el que el péndulo va paulatinamente inclinándose hacia una de ellas: hacia la conciencia de ser (está subrayado), lugar más cierto donde la poesía se inscribe.

Zarzal es más cosas que las dichas aquí, pero a mí me interesa esta conciencia, aquel Pouvoir poétique que reúne en este libro de Ricardo la forma varia del verbo en él vertido y la convicción de serlo, de ser verbo, quiero decir. Convicción tan escasa aún en la actual poesía, inclinada más al disimulo, a la apariencia, que por ello mismo otorga un valor sobresaliente a esta osadía espinada de emociones que hace de Zarzal un libro ciertamente singular.

Felicidades, Ricardo, y gracias.
 
Manuel Martínez Forega